Iñigo Pérez ha comparecido en rueda de prensa para analizar el partido entre Crystal Palace y Rayo Vallecano de la Final de la UEFA Conference League.
Iñigo Pérez: «No nos da igual el resultado»
Lejos del discurso conformista, Iñigo Pérez fue tajante: «No nos da igual el resultado de mañana«. El navarro reconoció que el equipo se va a encontrar situaciones a las que no está acostumbrado, pero pidió aceptar la carga emocional y mental sin perder la identidad que les ha llevado hasta aquí.
Y esa identidad es innegociable. El Rayo llega a la final con un dato que asusta a cualquier rival: solo ha perdido cuatro de sus últimos veinte partidos europeos y encadena una racha de nueve encuentros sin derrota en todas las competiciones. Identidad y resultados van de la mano.
Vallecas frente a la Premier: el barrio contra el negocio
Una de las reflexiones más comentadas fue la comparación de presupuestos. Iñigo Pérez quiso quitar peso a las cifras: «Más allá de las comparaciones por presupuestos o valores de mercado, debemos representar muy bien lo que es el barrio de Vallecas, nuestra gente, lo que vemos en las gradas«.
El técnico insistió en obviar comparaciones que, según él, tienen más que ver con la industria y el negocio que con el juego. Un mensaje que conecta directamente con una afición que ha llenado más de 11.000 localidades en el desplazamiento a Leipzig y ha generado colas interminables en Vallecas. «Sientes una deuda emocional«, confesó, en referencia al esfuerzo de seguidores que se vuelcan viaje tras viaje.
El balón está en el campo de los jugadores
Curiosamente, Iñigo Pérez tiene más experiencia en finales que nadie de su plantilla: jugó la final de la Europa League 2012 con el Athletic. Por eso su gestión emocional resulta tan valiosa. «Hasta ayer tenía agobio para que recibieran la mayor información posible. Hoy les toca a ellos. Les he pasado el balón. Deben sentirse cómodos y disfrutar«.
Para liberar tensión, recurrió a una imagen brillante: jugar como cuando eran niños. «Tenemos que ir a esa sensación de cómo jugábamos de pequeños. Replicar lo del recreo y simplificar todo«. Mentalidad de fútbol puro para una noche de máxima exigencia.












































