Noruega ya está entre los 32 mejores del Mundial 2026 y Stale Solbakken compareció en rueda de prensa para repasar el estado de su equipo antes del duelo de dieciseisavos ante Costa de Marfil.
La baja de Ryerson abre el debate en el lateral
Solbakken confirmó la ausencia de Julian Ryerson para el partido. Un escueto «Sí» bastó para cerrar cualquier duda sobre su disponibilidad.
Para cubrir el carril derecho, el técnico maneja dos perfiles muy distintos. Por un lado, Marcus Holmgren Pedersen, habitual carrilero en el 3-5-2 del Torino, cuya mayor virtud es la velocidad y que ya dejó buena imagen en su última aparición. Por otro, Fredrik Aursnes, más organizador, fuerte en el pase y en la salida de balón, tal como demostró ante Francia. Dos variantes que cambian por completo el dibujo de Noruega.
Haaland, potencia y liderazgo
No hay charla sobre Noruega sin hablar de Haaland. Solbakken lo definió sin rodeos como «una potencia» y se mostró orgulloso del camino recorrido: meterse entre los 32 últimos era el objetivo, y ahora quieren seguir avanzando.
El seleccionador también destacó su faceta de líder. Para él, Haaland guía con el ejemplo y exhibe una fisicalidad que probablemente heredó de familia. Su olfato goleador, esa intuición para aparecer donde caerá el balón, es algo casi imposible de enseñar. Sumado a su explosividad y a su buen papel como compañero dentro y fuera del campo, lo convierte en uno de los mejores del planeta.
Sorloth y el equilibrio ofensivo
Otro nombre clave es Sorloth. El técnico explicó que el delantero tardó un cuarto de hora en arrancar ante Senegal, con algunas pérdidas, pero después firmó una actuación muy fiable, también en lo defensivo.
Su físico resulta esencial para dar equilibrio entre el juego interior y el juego en largo. Solbakken subrayó su progresión respecto al primer encuentro, donde el propio jugador fue honesto consigo mismo.
Las claves de Solbakken ante Costa de Marfil
Solbakken no escondió la dificultad del cruce. Para él, Costa de Marfil puede ser el equipo más poderoso del torneo, con un centro del campo temible y una enorme fortaleza física.
La receta noruega pasa por igualar esa fisicalidad. Si lo consiguen, podrán mantener su identidad defensiva y ofensiva. Aun así, el técnico anticipa un partido muy igualado que puede caer de cualquier lado, donde un detalle o una pizca de suerte marcarán la diferencia.
El crecimiento del fútbol noruego, según Solbakken
Para cerrar, Solbakken reflexionó sobre el auge del fútbol de su país. Todo despegó en los noventa con el Rosenborg y la selección, cuando jugadores y clubes empezaron a creer que podían competir en la élite pese al largo invierno.
El trabajo con los talentos y la influencia de la escuela de Guardiola han pulido a una generación que ahora recupera también su músculo físico. Ejemplos como el Bodø/Glimt y la propia selección demuestran que Noruega ya planta cara a las grandes potencias. Y, según el técnico, lo mejor está por llegar.


































